Martes, Mayo 22, 2012

Banner

Banner

Banner
CIMA

“La investigación es fundamental para mantener una posición competitiva”

images

El lema del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra es “Instinto de curar, pasión por la vida". Trabaja para combatir enfermedades que causan sufrimiento y no tienen curación, como el cáncer o el Parkinson. En esta entrevista, su Director General, Francisco Errasti, detalla las líneas de actuación del centro y sus objetivos.

– El centro CIMA fue inaugurado en 2004. ¿Cuáles fueron los orígenes?
Años antes, ya se empezó a estudiar el proyecto para poner en marcha el centro CIMA, promovido por la Universidad de Navarra, a través de la Fundación para la Investigación Médica Aplicada. La iniciativa surgió debido a la necesidad de desarrollar investigaciones de calidad y competitivas internacionalmente, para lo que debíamos contar con personas dedicadas exclusivamente a ese ámbito.  
– Su objetivo es realizar un trabajo científico de calidad y servicio para combatir enfermedades sin curación. ¿Qué métodos utilizan para conseguirlo?
Desde el CIMA, buscamos soluciones para las enfermedades. Llevamos a cabo investigaciones para hallar descubrimientos, que posteriormente patentamos. Esto significa que tenemos la propiedad intelectual sobre ese conocimiento que hemos descubierto. Actualmente, este centro tiene más de 40 patentes. El paso final sería crear un producto que comercializaremos en el mercado en forma de fármaco, pero antes, debemos comprobar que funciona en un ser vivo. Para ello, realizamos en el laboratorio estudios de seguridad, eficacia, tolerancia y toxicidad. Si las pruebas son positivas, pedimos un permiso al Ministerio de Sanidad para que podamos utilizar dicho fármaco en pacientes, en los que llevaríamos a cabo las mismas comprobaciones. En la siguiente fase, hacemos un estudio multicéntrico de varios países en una veintena de hospitales. Si en todos los exámenes obtenemos los resultados deseados, podremos registrar y comercializar el fármaco.
– El CIMA se divide en cuatro áreas: Terapia Génica y Hepatología, Ciencias Cardiovasculares, Neurociencias y Oncología. ¿Cuántos profesionales trabajan en ellas?
En el CIMA hay alrededor de 400 empleados, de los cuales la gran mayoría son investigadores.
– ¿De qué se ocupa concretamente cada área?
El área de Oncología se ocupa de dos campos fundamentales: el cáncer de pulmón y las enfermedades tumorales de células de la sangre (leucemias y linfomas). Sobre el primero, el objetivo consiste en conocer cómo se desarrolla el tumor desde sus inicios hasta el momento en que resulta capaz de invadir otros órganos. En colaboración con el programa de detección precoz de la Clínica Universitaria, se estudia el diseño de nuevas pruebas moleculares para su diagnóstico. En los laboratorios de hematooncología se analizan las alteraciones genéticas en leucemias y linfomas con el fin de desarrollar nuevos tratamientos específicamente dirigidos a corregir estas alteraciones. Entre otros proyectos, se trabaja en la producción de vacunas contra linfomas que se aplican en ensayos clínicos con enfermos en la Clínica Universitaria. También se investiga en el aislamiento de células madre de tejidos del adulto y su utilización en diversas enfermedades. En cuanto al área de Neurociencias, los científicos se ocupan del estudio de dos enfermedades incapacitantes y de gran prevalencia en la sociedad actual: la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Se analizan las bases genéticas, moleculares o celulares determinantes de la muerte neuronal. Igualmente se estudian  los mecanismos fisiopatológicos de la perdida de memoria en la enfermedad de Alzheimer o de los trastornos motores y no motores de la enfermedad de Parkinson.  Se buscan marcadores bioquímicos, neurofisiológicos o de neuroimagen para el diagnostico precoz de estas enfermedades, que ayudará a una terapia más eficaz. Respecto a las Ciencias Cardiovasculares, la investigación se centra en la identificación de sustancias presentes en la sangre que ayuden a diagnosticar precozmente a las personas expuestas a padecer un infarto de miocardio y/o un infarto cerebral. Así, pueden ser tratadas para evitar esas complicaciones. Por último, el área de Terapia Génica y Hepatología se ocupa del estudio de los mecanismos biológicos de las enfermedades hepáticas (hepatitis, cirrosis y cáncer de hígado) causadas por virus, alcohol, alteraciones metabólicas o reacciones inmunólogicas. Sus objetivos incluyen la introducción de nuevas formas de tratamiento para aquellos procesos para los que no existen soluciones terapéuticas satisfactorias.
– El CIMA tiene varias vías de financiación. ¿Cuáles son?
Tenemos fundamentalmente, tres vías de financiación. Por un lado, acudimos al mercado competitivo de la investigación, para que los expertos analicen nuestros proyectos respecto a otros. También nos financiamos a través de contratos con instituciones y empresas y, por último, con becas y ayudas que obtienen los investigadores para sus proyectos.
– Una de sus líneas de actuación reside en colaborar con otros centros de investigación nacionales e internacionales. ¿Qué ventajas supone?
Las razones que tenemos para mantener relaciones con otros centros son que una persona sola no puede dedicarse a  absolutamente todo y que además, la investigación es poliédrica, es decir, que tiene numerosas facetas. La colaboración nos permite abarcar las enfermedades desde diferentes puntos de vista, ya que los conocimientos de complementan.
– Recientemente, han desarrollado dos moléculas que inhiben el crecimiento de tumores de hígado. ¿Qué nos puede decir de estos nuevos tratamientos?
El área de oncología, la más antigua, está obteniendo unos resultados excelentes en los últimos años. Estos descubrimientos tienen unos efectos muy prometedores en la posible mejora y curación de esta enfermedad. Dichas moléculas (sFRP1-Fc y WIF1-Fc) reducen considerablemente la vascularización de los tumores hepáticos experimentales, lo que impide su crecimiento y progresión.
– ¿En qué consiste su sistema de auditoría de calidad científica?
El CIMA tiene un sistema de auditoría interno mediante el cual se realiza una evaluación a los investigadores cada tres años. También, cada tres años, traemos a ocho especialistas internacionales, dos por cada área. Este año procedían de Alemania, Italia, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Estonia. Son profesionales de prestigio, que analizan el enfoque, los medios y los resultados del trabajo investigador y sugieren recomendaciones de mejora.
– ¿En qué situación se encuentra España en cuanto a investigación?

En nuestro país, no estamos muy avanzados en este ámbito. En los presupuestos actuales está prevista una disminución de los fondos destinados a la investigación, lo que está causando inquietud entre los profesionales, ya que eso supondría quedarnos por detrás de otros países europeos.
– ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
La Universidad siempre ha querido desarrollar una línea de investigación relacionada con las enfermedades del tercer mundo. Son las más olvidadas, a pesar de ser las causantes de cientos de miles de muertes. Desde el CIMA, nos vamos a centrar en la drepanocitosis y en la enfermedad de Chagas.

PUBLICIDAD


Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner

Banner