Con el enólogo, Ricardo Sanz, conversamos sobre éstos y otros asuntos de interés.
- Usted es joven, pero veterano al tiempo en el ámbito de la vitivinicultura. ¿Cuál ha sido su trayectoria profesional?
- Ha sido corta, pero intensa. Mi vida ha transcurrido en una bodega y ello ha determinado irremediablemente mi trayectoria humana y profesional. De hecho, nací en Rueda, estudié Enología en Burdeos y he tenido la inmensa suerte de vinificar en casi todas las partes del mundo. Sin duda, ese bagage ha sido determinante a la hora de poner en marcha este ambicioso proyecto.
- ¿Qué es lo que le ha animado a emprender esta aventura?
- La necesidad de romper con la tónica dominante en esta Denominación y en el conjunto de nuestro país donde predomina la uniformidad de gustos, la globalización y donde el primer objetivo es elaborar vinos parecidos a los ya existentes. Este proyecto, que hemos emprendido, es un grito de rebeldía y una ruptura de lanza a favor de las creaciones propias, que destacan por su personalidad.
- Hablamos primero de Sitios de Bodega. ¿Cuáles son sus características más destacadas?
- Esta bodega destierra la vitivinicultura química, totalmente innecesaria en una zona como la nuestra que disfruta de excelentes condiciones climatológicas y dispone de elementos de primera calidad. El abuso de estos productos químicos es contraproducente porque contribuye a la estandarización de las vinificaciones y, en consecuencia, va en detrimento de la personalidad del vino.
- ¿Con qué marca comercializan los vinos de Sitios de Bodega?
- La marca principal es Palacio de Menade en su versión verdejo, sauvignon blanc y viña tardía. Por motivos de marketing, esta misma marca se deriva en Conclass, una denominación que por temas cacofónicos está triufando en los mercado exteriores. En definitiva, doble marca para un mismo vino.
- Respecto a Terna Bodegas, ¿por qué se ha producido una vuelta a las formas tradicionales?
- A pesar de las complejidades que implica y de las limitaciones productivas que conlleva, con esta bodega hemos hecho una apuesta decidida por la vinificación tradicional donde se elaboran vinos que se desgranan a mano y que se pisan como antiguamente. Además del V3, ha surgido un nuevo concepto el E Terna Selección donde las variables variedad y suelo se respetan escrupulosamente para conseguir una creación única.
- ¿Estas exigencias son problemáticas a la hora de comercializar el producto?
- Por supuesto. Esta manera de entender la vinificación no resulta sencilla pero, a pesar de las complejidades existentes, el mundo del vino está apostando por la personalización. El verdadero problema es que los vinos del norte y del sur ya no son identificables, ni para los consumidores ni para los técnicos.
s- Aunque ambas bodegas están adscritas a la Denominación de Origen Rueda, también están presentes en otras zonas con gran éxito. ¿No es así?
- Los reconocimientos son la mejor demostración de que la apuesta que hicimos hace años y que era poco convencional está dando sus primeros frutos. En este momento, trabajamos en la D.O. Ribera del Duero, en Toro y en El Bierzo. En Rueda, estamos elaborando caldos, bajo la calificación de Vinos de la Tierra de Castilla y León, con variedades propias, pero poco reconocidas en la Comunidad, como la Prieto Picudo o la Juan García. Se trata de apostar por lo nuestro y huir de variedades foráneas, muy masificadas.
- ¿Qué rasgos caracterizan a sus vinos?
- La personalidad marcada y la calidad media-alta son los principales distintivos de nuestros vinos.
- ¿Cuáles son sus objetivos inmediatos?
- Demostrar que este tipo de filosofía es aplicable al negocio y que, además, es rentable desde el punto de vista económico.