En el proyecto, participan
ocho bodegas y numerosos
restaurantes y hoteles
de la zona. “Las
agencias marcarán
rutas de un día,
de varios o de una
semana, que incluirán
visitas a bodegas,
al Museo de Vino,
a Tarazona o Borja,
así como el
alojamiento en establecimientos
hosteleros y casas
rurales de las comarcas”,
ha explicado el presidente
del Consejo Regulador
de la Denominación
de Origen Campo de
Borja, Gregorio García
Chueca.
El proyecto empezará
a funcionar coincidiendo
con el comienzo de
la Expo Zaragoza 2008
y pretende en el futuro
estar dentro del proyecto
Rutas del Vino de
España. “Esperamos
que con esta ruta
podamos contribuir
al desarrollo enoturístico
del territorio, aprovechando
el tirón de
la Exposición
Internacional de este
año”,
ha añadido
el presidente, que
ha presentado también
la nueva página
web de la Denominación
de Origen: www.docampodeborja.com,
con enotienda desde
el Museo del Vino
de Veruela.
Por su parte, el consejero
de Agricultura y Alimentación
del Gobierno de Aragón,
Gonzalo Arguilé,
se ha mostrado muy
satisfecho con la
iniciativa: “Es
una ruta que aporta
un elemento diferenciador
de nuestra tierra
como es la variedad
garnacha”. Precisamente,
el Consejero ha aprovechado
el momento para anunciar
unas ayudas económicas
que se pondrán
en marcha el año
próximo, destinadas
a los productores
de viejas garnachas.
El auge que el enoturismo
está experimentando
durante estos últimos
años, sumado
al favorable momento
que atraviesa la Denominación
de Origen, ha animado
al Consejo Regulador
a poner en marcha
la Ruta de la Garnacha,
con un itinerario
que recorrerá
las comarcas de Campo
de Borja, Tarazona
y el Moncayo. Un proyecto
que, sin duda, contribuirá
a dotar de otro atractivo
más al rico
patrimonio que ya
poseen las tierras
del Moncayo.
En este ámbito
geográfico,
el visitante encontrará
historia, arte, naturaleza,
gastronomía
y tradiciones. En
la comarca de Tarazona
y el Moncayo, el Parque
Natural del Moncayo
donde se enclava la
máxima elevación
de la Cordillera Ibérica
y la ciudad de Tarazona
son visitas obligadas.
En la comarca de Campo
de Borja, la ciudad
que le da nombre,
el Monasterio de Veruela
y el Museo del Vino,
que promueve todo
tipo de actividades
vinculadas a la vitivinicultura,
son otras citas interesantes.
En la actualidad,
este varietal que
proporciona vinos
de marcado paladar
y ofrece una interpretación
certera y exquisita
de lo que son las
tierras del Moncayo,
vuelve a encontrar
en los círculos
de especialistas un
reconocimiento y distinción
merecida. Muestra
de ello son el aumento
de vinos galardonados
elaborados integramente
con garnacha, claro
exponente del renacer
de este varietal en
la zona, más
conocida como “El
Imperio de la Garnacha”.
El patrimonio vitícola
de la D.O. “Campo
de Borja” es
muy rico en cuanto
a garnachas; los viñedos
más antiguos
de la D.O. datan de
1890 y de las 5.000
hectáreas de
garnacha, más
de 2.000 tienen edades
comprendidas entre
30 y 50 años.
Sus producciones son
bajas, pero inmensamente
apreciadas enológicamente,
por la complejidad
estructural y aromática
que proporcionan a
los vinos.
APUESTA POR EL ENOTURISMO
Situada en pleno corazón de la D.O. Ribera del Duero, Bodegas Valpincia está asentada en el histórico Valle del Arroyo Botigas cuna de Juan Martín Díaz “El Empecinado”, principal protagonista del levantamiento contra la ocupación francesa en 1808 que dio lugar a la Guerra de la Independencia. Uno de los capítulos de nuestra historia reciente más relevantes y del que este año celebramos su segundo centenario. Así, Cela llamó “arroyo empecinado” al río que riega estas tierras en honor a la figura de un hombre cuyo rastro se puede encontrar en Castrillo de Duero.
Es difícil, por tanto, recorrer esta bella comarca, adentrarse en su historia o visitar su castillo sin detener la mirada en Bodegas Valpincia. Una bodega que aúna diseño con los últimos avances en tecnología vitivinícola para mejorar la producción y la calidad de sus vinos. Por eso, la familia Bartolomé ha querido abrir sus puertas para invitar a los amantes del vino a saborear sus caldos y a conocer todos los secretos que guarda esta tierra. A medida que se va acercando el visitante puede distinguir la pureza de un paisaje que envuelve unas estancias diseñadas a su imagen y semejanza. Empezando por la recepción y pasando por la sala de catas, el laboratorio y la nave de embotellado, el invitado va poco a poco adentrándose en el arte de la elaboración del vino hasta llegar a la sacristía, las de barricas de envejecimiento y las estancias dónde se finaliza todo el proceso. La señorial escalinata, bajo la que se esconde el pequeño museo, nos transporta por las estancias de una casa cuyo elegante y cuidado diseño resalta aún más las cualidades del vino.